María Lionza: la Reina del espiritismo venezolano

María Lionza

Es conocida como la deidad que reina en la misteriosa montaña de Sorte, en Venezuela. Líder de todos los espíritus que conforman las cortes pertenecientes al culto marialioncero, evidentemente nombrado así en su honor, y que es producto de la amalgama espiritual y del sincretismo venezolano.

¿Quién es María Lionza?

Conocida bajo los nombres de: María Lionza, María de la Onza, Yara, o Guaichía, se trata de una espiritualidad femenina mitológica perteneciente a las creencias de folklore venezolano. Debido a sus cualidades, podría equipararse con la diosa Venus y Gea, ya que, representa características como: la paz, el equilibrio, el amor, y la armonía.

Su energía espiritual guarda una especial relación con elementos como el agua, el trueno, los agradables aromas y perfumes, la espesura del bosque, la montaña, y todo lo que a la naturaleza se refiere. Así mismo, es representante de los misterios universales relacionados con la feminidad, el amor, el cuidado maternal y todos los sentimientos de bondad.

Se dice que en el plano físico María Lionza demuestra su presencia haciendo que aparezcan mariposas azules. Esta Princesa indígena, hija del Cacique Yaracuy, es considerada la líder y guardiana de 40 legiones, constituidas por diez mil espíritus, cada una.

Algunos investigadores han llegado a afirmar que en realidad, María Lionza era una mujer de nacionalidad española, que vivió en Barquisimeto a mediados de siglo XVII, cuyo nombre real era María Alonso, que sobresalió en la sociedad de la época por su abundante riqueza y su exaltada bondad, por lo cual, su nombre fue recordado por sus trabajadores, fusionándolo posteriormente con la leyenda de la Princesa Yara.

El color de la Reina Maria Lionza es el azul celeste, por tanto, las luces o velas que se le ofrecen siempre son de ese color.

¿Qué es el culto a María Lionza o espiritismo marialioncero?

El culto a María Lionza o marialioncero es una práctica ampliamente conocida dentro de Venezuela, y fuera de ella, ya que, ha llegado a otras tierras gracias a sus adeptos. Practicada por incontables personas, de diversos estratos de la sociedad venezolana, ha sido parte de las creencias y el folklore del país desde hace más de un siglo.

Se trata de un culto que contempla una cantidad incalculable de espiritualidades, pero todas ellas giran alrededor y bajo el liderazgo de la diosa o reina María Lionza, quien resulta la figura central de esa práctica espiritual, donde se mezclan tradiciones indígenas, africanas, católicas, en compañía de elementos místicos y teológicos pertenecientes a otras culturas.


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Origen del culto a María Lionza

Según diversos estudios antropológicos se tiene referencia del conocimiento del culto a María Lionza desde principios de siglo XX. Estos datos fueron recopilados gracias a testimonios aportados por campesinos residentes de la región de Yaracuy, y poblados adyacentes, quienes ya veneraban a la deidad en la amplia montaña de Sorte, ubicada en Chivacoa.

Con el paso del tiempo, esta práctica espiritual fue trasmitida de manera oral de generación en generación convirtiéndose en una especial creencia basada en la adoración a los antepasados, en la que se iban agregando los difuntos más destacados en diversos lugares del mapa venezolano, acompañados por los personajes icónicos de la historia del país, como: caciques indígenas y héroes de la independencia.

Con exactitud no se tiene registro histórico sobre María Lionza, pero sí, múltiples leyendas e historias del dominio popular sobre el origen del mito perteneciente a la tradición oral venezolana. Algunas coinciden más que otras, pero todas guardan en común el reconocimiento a María Lionza como una mujer más allá de lo humano, que reside en la espesura de la montaña de Sorte, en el estado Yaracuy, lugar del cual, se ha extendido su culto al resto del país, causando la peregrinación de muchos hasta su mitológica montaña.

Conexión con la madre naturaleza

La Reina guarda una especial relación con la naturaleza, de alguna manera su energía parece haberse fusionado con todo el ecosistema natural que habita en su montaña, ubicada en el estado Yaracuy, en las adyacencias de un poblado conocido como Chivacoa, donde se levanta el macizo de Nirgua. Cabe destacar, que ese lugar fue declarado Monumento Nacional María Lionza en 1960.

De la montaña sagrada nace el río Yaracuy, que abastece de agua a todo el estado, desembocando en el Mar Caribe. Una característica que los devotos interpretan como la manera en que la Madre Reina emana su energía revitalizante para todos los seres que habitan sus bosques y más allá de sus fronteras, a todos los que se benefician con sus aguas consideradas poderosas y mágicas.

De hecho, el Instituto de Patrimonio Cultural el mito de María Lionza considera que esta fusión de la naturaleza y creencias espirituales, acompañada de la ejecución de sus rituales,  representa la forma en que se lleva a cabo y sin parar, el mestizaje biológico y cultural de Venezuela. Un paisaje natural donde convive el ambiente y la cultura en torno al mito.

Leyenda de María Lionza

Leyenda de María Lionza

Cuenta la leyenda, que la bellísima princesa indígena Yara, un día fue raptada por una gran culebra que se conocía como la dueña de las lagunas y los ríos de la zona, ya que, debido a su irresistible encanto la quería para ella.

Al tener conocimiento de ello la madre tierra y las espiritualidades que habitan la montaña, decidieron castigar a la culebra provocando que su cuerpo se inflara hasta reventarse, muriendo de inmediato.

Sin embargo, ante tal acontecimiento, los kaketíos que era la tribu indígena a la que pertenecía Yara, comenzaron a discutir sobre lo acaecido, temerosos que se presentara de nuevo una situación similar, ya que, según sus creencias las indias que nacían con ojos claros traían  mala suerte y destrucción a la comunidad. Por lo tanto, era costumbre que las indias con esos rasgos fuesen asesinadas.

El padre de Yara, poseía un alto cargo dentro de la tribu, pero aun así, debía respetar sus costumbres. Sin embargo, llegado el momento de la ejecución no tuvo el valor de matar a su propia hija. Para ocultar su desacato la escondió en una choza, que era resguardada por 22 guardianes guerreros, que no permitían que saliera de la casa y que nadie la viera.

Con el paso del tiempo aquella pequeña india se convirtió en una hermosa mujer y un día, al menstruar, sintió la necesidad de salir a purificarse al río. Aguardó a que los custodios se distrajeran y salió cuidadosamente de la choza. Por primera vez estaba expuesta al sol después de tanto tiempo.

Llegó hasta la laguna y observó por primera su reflejo en el agua inmóvil de la laguna. Al ver profundamente sus ojos quedó sorprendida porque reflejaban dos grandes cavernas. Siendo embestida de improviso por un espíritu del agua transformado en una gran anaconda que se la tragó, desapareciendo de inmediato en las profundidades de la laguna.

En aquel momento, la creencia se hizo efectiva una vez más, pero esta vez trajo consigo las consecuencias que los kaketíos tanto temían. Aquella serpiente se hinchó tanto hasta que explotó, desbordando la laguna y llenado de agua toda la región. Esta terrible inundación vino acompañada de una especie de diluvio, que afectó a la tribu indígena, haciendo que desaparecieran por completo.

Al explotar la anaconda también fue liberado el espíritu de la joven princesa indígena, quien a partir de aquel momento se convirtió en diosa de las aguas, protectora de los animales, reina de la montaña y madre de las cosechas y de todo el ecosistema que habita el lugar.

¿Qué animal monta?

Algunos mitos señalan que está de pié sobre un pedestal de serpientes. Pero, comúnmente  se identifica cabalgando sobre una danta por toda la montaña.

La danta, también conocida como: tapir amazónico, anta, tatabra, mbeorí, mboreví o sachavaca, es el mamífero terrestre de mayor tamaño que reside en Sudamérica. Posee una trompa en el labio superior, y se estima que puede medir desde 1,7 a 2,5 m de largo, con un peso promedio de hasta 300 kg. Su cola tiene una longitud de 5 a 10 cm de largo. Tal como se aprecia en las imágenes en las que es montada por María Lionza, su cuerpo es entre color grisáceo y pardo oscuro, con unas orejas pardas de puntas blancas.

Imagen de María Lionza

Imagen de María Lionza

Las imágenes de María Lionza la presentan como una hermosa mujer de rostro con rasgos suaves y ojos claros. En algunos casos se puede observar montando una danta o tapir, con los brazos levantados, y sosteniéndose con la fuerza de sus piernas. Contradictoriamente a su origen indígena, suele presentarse como una mujer de piel blanca, portadora de una hermosa corona elaborada en oro sobre su cabeza; también puede sostener una rosa en su mano, portando una hermosa capa de color azul, o un banderín en su mano derecha con una inscripción que dice: «diosa protectora de las aguas, diosa de las cosechas».

¿Qué se le pide a la reina María Lionza?

Todo lo que se relacione con acciones de bondad y con el bien se le puede pedir a la Reina Madre, usualmente se le solicita su intervención para:

  • La sanación de enfermedades.
  • La solución de conflictos amorosos.
  • Alcanzar evolución y prosperidad económica.
  • Evolucionar y desarrollarse a nivel espiritual.
  • Protegerse de guerras y maleficios espirituales.
  • Librarse de espíritus malévolos o demonios.
  • Trabajar misiones espirituales.
  • Obtener bendiciones y gracias espirituales en general.
  • Para poder obtener la ayuda de otro espíritu perteneciente a sus cortes.

¿Cómo se atiende a esta espirita?

Se le atiende mediante rezos, cantos e invocaciones. Estos rituales suelen estar acompañados de elementos como velas, velones o veladoras de color azul, humos de tabacos, copas de vino tinto, incienso, perfumes, flores en especial rosas, canastas de frutas, dulces y manjares.

Oración a María Lionza

«Oh venerada Madre Reina María Lionza, solicito tu noble influencia para que te sirvas ser mi protectora por la virtud que Dios te colmó.

A ti, Madre que me guía, te entrego todas mis necesidades, en un acto de ferviente fe.

Te pido con todo respeto que me brindes todo tu amoroso amparo, y así pueda librarme de todo mal, de manera que pueda entrar así la felicidad en mi hogar, contando siempre con que tu luz, que ha sido emanada de Dios pueda acompañarme siempre.

Influye en mis pensamientos, cólmame de sabiduría y entendimiento.

Confieso que he sido y soy, mi Reina heroica, un gran admirador tuyo, por toda tu bondad, por tu fuerza, y por tus conocimientos infinitos en el camino de la verdad espiritual.

Tengo la certeza de que eres un ser de incalculable benevolencia, por lo tanto, te pido en el nombre de Dios todo poderoso, irradies mi cuerpo de tu saludable fluido para alcanzar un elevado desarrollo espiritual, despojándome de los malos pensamientos.

Te suplico ates de pies y manos a mis enemigos para que no logren dañarme. No daré paso en falso siempre que tú estés conmigo.

A tu lado venceré. Con tu poder me resguardaré. Con tu energía me bendeciré. Con el poder de Dios triunfaré.

Hoy y siempre me cobijo bajo tu amparo. Se guardiana de mi hogar, de mi salud, de mi matrimonio, de mi familia, de mi trabajo y de toda mi vida, en compañía de todas tus cortes. Amén.

(Reza un Padre Nuestro y un Ave María)

Canto

En su montaña encantada (bis).

Tiene un palacio de rosas.

Tiene un trono de serpientes (bis).

Es la reina María Lionza.

Coro: a la la la, a lalala a la lala.

Han escogido a un indio (bis).

Que es muy grande y es muy puro.

Para escoltar a la reina (bis).

El Cacique Guaicaipuro.

Coro: a la la la, a lalala a la lala.

Sirviéndole de portero (bis).

Un negro gigante se haya.

Recibiendo a los que llegan (bis).

Al frente de su muralla.

Coro: a la la la, a lalala a la lala.

Y María Lionza imponente.

Cuando el amor no es muy puro.

Se le convierten en fuego.

Sus ojos verde aceituno.

Coro: a la la la, a lalala a la lala.


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