Tratado de Ojuani (Owonrin) y sus Omoluos

Tratado de Ojuani

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Tratado enciclopédico de Ifa Libro de Ojuani.

Le Traemos toda la información de Ojuani (Irosun) como el de sus 16 combinaciones Omoluos, este tratado abarca desde Baba Ojuani Meji hasta Ojuani Bofun.

Refranes, Patakies, Ebo, lo  que nace, recomendaciones y variantes de cada Odu o Signo de Ifa. Oshaeifa.com te trae el tratado que buscas para ampliar tus conocimientos sobre la literatura y el Corpus de Ifa.

OJUANI MEJI adivinó para dos hermanos FEFE y ALE.

El trabajo más importante que OJUANI MEJI hizo en el Cielo fue la adivinación que realizó para dos hermanos, FEFE y ALE (el Viento y el Suelo), cuando éstos venían hacia el Mundo. Él les aconsejó que hicieran sacrificio para que dominaran el respeto de todos y cada uno en la Tierra. A ambos se les dijo que hicieran sacrificio con una hoja de palma, una pluma de cotorra y una oveja a sus ángeles guardianes, y que dieran un chivo cada uno a Eshu.

ALE era muy calmado, paciente y muy buen oyente. Rápidamente hizo los sacrificios. FEFE era, por otro lado, veloz, tunante y estaba lleno de alacridad. Era tan engreído que no consideró necesario hacer sacrificio alguno. Ambos partieron hacia la Tierra al mismo tiempo. Al llegar al límite entre el Cielo y la Tierra, tomaron
por caminos diferentes.

ALE tuvo mucho éxito en la Tierra, donde se convirtió en el ancla de salvación de las criaturas vivientes de Dios. A ellos se les había dicho en el Cielo que vivirían para siempre si hacían los sacrificios. Como ALE fue el único que hizo el sacrificio, resultó que cada planta o animal que venía al mundo tenía primero que
ofrecerle su respeto tocando el suelo con su cabeza.

FEFE, por otra parte, no pudo vivir una vida tranquila en la Tierra. Su morada fue efímera porque se dedicó a ir y venir entre el Cielo y la Tierra. Esta es la razón por la cual el suelo tiene una existencia estable y permanente en la Tierra, mientras que el viento no solamente es invisible sino que no tiene existencia
conocida. Su presencia sólo se puede sentir, no se puede ver.

OJUANI MEJI SE PREPARA PARA VENIR AL MUNDO.

Al ver que la gran parte de sus hermanos mayores se había ido, él también decidió que ya era hora de venir y ver cómo era la Tierra. Aquellos que habían venido antes que él habían ofrecido un informe sobre la situación de las cosas en la Tierra. El tenía tanto miedo por las historias de mala suerte contadas por los otros, que decidió que antes de venir a la Tierra tenía que fortalecerse.

Se acercó a un sacerdote de Ifá en el Cielo, llamado OSHUKPA OMO ALASHO ARANKIJE, quien hizo adivinación para él. Se le aconsejó que hiciera sacrificio con 3 ratas, 3 pescados, 3 chivos, 3 machos cabríos, 3 gallos y dos perros, de la forma siguiente: 2 machos cabríos a Eshu OBADARA.

1 macho cabrío a Eshu JELU.
1 chivo a ORISA.
1 chivo a Ifá.
1 chivo para SARAH.
1 perro para OGUN.
1 perro para OBALIFON.
1 gallo a UJA ATIKIRIJI.
1 gallo a OSANYIN.
1 gallo a ENEMISTAD.

Se le dijo que iba a pasar tres pruebas durante el tiempo que estuviera en la Tierra y que estos sacrificios eran necesarios para poder sobrevivirlas. Se le dijo que iba a llevar una vida próspera, pero que la Muerte siempre estaría tras su rastro con un garrote. Igualmente, en el gráfico de su vida estaba el riesgo de una enfermedad muy larga e incapacítate. Al final de las dos pruebas estaría el aire bienvenido de la prosperidad y la riqueza. El hizo todos los sacrificios.

Debido al elaborado sacrificio que hizo a Eshu, comenzó a ver los buenos efectos del mismo incluso antes de partir hacia la Tierra. Tan pronto como Eshu se comió su macho cabrío, él retiró el cráneo del perro dado a OGUN y lo puso a la entrada de la casa del Rey de la Muerte. Mientras tanto, OGUN estaba buscando el cráneo del perro que se había comido y así llegó hasta la casa del Rey de la Muerte, quién en ese momento había salido a cumplir sus tareas diarias en la Tierra, en busca de alimentos.

OGUN eventualmente vio al Rey de la Muerte en algún lugar de la Tierra y lo capturó. No es necesario decir que OGUN es más fuerte y más malo que la Muerte. OGUN acusó a la Muerte de robo e ingratitud, alegando que no estaba satisfecho con la carne humana que él le traía producto de accidentes todos los días y que también había comenzado a codiciar su comida favorita (la de OGUN), el perro.

La Muerte, sabiéndose desamparado en un combate con OGUN, desapareció como suele hacer. OGUN, por otro lado, no tiene la capacidad de desaparecer. No obstante, corrió rápidamente de regreso al Cielo, para encontrarse con la Muerte en la casa de éste.

Cuando OGUN se encontró con la Muerte en su casa, comenzó a atacarlo con su machete. La Muerte, que es una divinidad alta y gruesa, hallando que el castigo era demasiado para él, gritó para que todos los perros del Cielo fueran reunidos. Sus seguidores recolectaron 201 perros e inmediatamente asaron siete de ellos para OGUN, quién entre tanto había destruido muchas vidas y propiedades en el Cielo.

Cuando OGUN estaba castigando a la Muerte, la esposa de éste, la divinidad ENFERMEDAD, recibió lesiones en la estampida y no pudo seguir a OJUANI MEJI hasta la Tierra, como había planificado. Fue durante el furor en el Cielo que OJUANI MEJI se escapó de allí e inició su viaje a la Tierra.

Cuando el polvo se asentó y OGUN hubo dejado a la Muerte en paz, ARIKU y AJE (Larga Vida y Prosperidad) pudieron acompañar a OJUANI MEJI al mundo. Es significativo observar cómo los sacrificios elaborados hechos por OJUANI MEJI comenzaron a manifestarse, distrayendo la atención de los obstáculos que lo hubiera molestado en la Tierra. Es por eso que los niños y seguidores de OJUANI MEJI están dotados de riqueza, larga vida y prosperidad, siempre que sean capaces de hacer el mismo sacrificio que él hizo antes de partir del Cielo hacia la Tierra.

OJUANI MEJI ATA LAS MANOS DE SUS ENEMIGOS.

Justo antes de abandonar el Cielo, él se encontró con otros sacerdotes de Ifá, llamados:

ORONKPON TOLO TOLO
IRI ARIMO NIRIN BIRI BIRI BIRI
OJO KPA AGBALAGBA NINU OKO
ODE LE EERASHO MU BURA

Ellos le aconsejaron que hiciera sacrificio para evitar ser víctima de una conspiración cuando estuviera en la

Tierra. Él debía dar otro macho cabrío a Eshu, en la misma víspera de su partida. Después de esto, él hizo una comida con un chivo de color gris para los Awos más viejos del Cielo y todos le dieron sus bendiciones, prometiéndole apoyo eterno mientras estuviera en la Tierra.

Finalmente, fue a ver a Dios, en busca de bendición y autorización, llevando un pedazo de tela blanca, un gran pedazo de yeso, una pluma de cotorra y dos nueces de kolá blanca. Dios recibió las ofrendas y le transmitió sus buenos deseos, autorizándolo así formalmente a ir a la Tierra.

Salió del pueblo de OYO y se dedicó a su arte como sacerdote de Ifá, mientras que también comerciaba. Al principio tuvo éxito en ambas vocaciones, pero su prosperidad pronta comenzó a provocar envidia en los sacerdotes de Ifá más viejos.

Muy pronto, éstos comenzaron a confabularse en su contra. Hicieron una adivinación colectiva acerca de lo que tenían que hacer para reducir la popularidad de OJUANI MEJI. Finalmente decidieron ir a verlo a él en busca de adivinación acerca de lo que había que hacer para destruirlo. Él les dijo que hicieran sacrificio con
un chivo al Ifá de él y un macho cabrío a Eshu. Mientras tanto, Eshu lo alertó de que se estaba haciendo sacrificio en su contra y él le contestó a Eshu que ya lo había visto durante la adivinación que había hecho para ellos y que ya sabía lo que tenía que hacer para dar jaque mate a sus maquinaciones. Ellos no regresaron para los sacrificios.

Entre tanto, había llegado el momento de la festividad anual de una de las deidades en el pueblo. Los conspiradores invitaron a OJUANI MEJI a acompañarlos a las ceremonias. Ellos habían cavado un hoyo en el piso del camino hacia el sitio de la ceremonia, esto es, el santuario de la deidad. Esperaban que él tomara por ese camino, mientras que ellos irían por uno diferentes. Era costumbre que los visitantes del santuario llegaran y se marcharan por caminos diferentes.

Después que la conspiración se hubo desplegado ante él, OJUANI MEJI les dijo que a él le estaba prohibido visitar cualquier santuario que no fuera el de ORUNMILA, pero ellos respondieron amenazándolo con expulsarlo del pueblo si no asistía a la ceremonia, porque eso era una obligación cívica de todos los
habitantes de OYO.

Así amenazado, él decidió consultar a Ifá acerca de lo que tenía que hacer y su Ifá le pidió que hiciera sacrificio con un chivo de color gris para él y un macho cabrío para Eshu. Él hizo los sacrificios, después de lo cual partió en su viaje hacia el santuario, donde todos los visitantes tenían que permanecer catorce días. Era costumbre que llegara allí en grupos, pero que regresaran a sus casas por separado.

En el día número catorce, todas las ceremonias llegaron a su fin y llegó el momento de separarse. Los conspiradores le dijeron a OJUANI MEJI que, siendo un neófito, él debía ser el primero en partir de regreso al hogar. Era así como ellos esperaban tentarlo para que cayera en el hoyo que habían camuflageado en el camino.

Cuando él se acercó al lugar donde el hueco estaba oculto, Eshu transformó el cráneo del macho cabrío con el cual él había hecho sacrificio en un obstáculo en el suelo. OJUANI MEJI chocó su pie contra el obstáculo instalado por Eshu, saltó por sobre el hoyo y continuó sin peligro su viaje hacia la casa. La gente festejó con él cuando llegó sano al hogar.

Mientras tanto, Eshu tapó el hueco cavado por los conspiradores y preparó otro, justo a la salida de la puerta principal del santuario. Mucho rato después que OJUANI MEJI se había ido, los conspiradores decidieron irse uno a uno.

No tenían motivo para sospechar la presencia de otro hoyo justo a la salida del santuario. Eshu había instalado el cráneo del macho cabrío como un obstáculo, muy cerca del hueco. El primer conspirador chocó su pie contra el obstáculo instalado por Eshu y cayó en el hoyo. Eshu entonces preparó el obstáculo y el hoyo para el conspirador siguiente, hasta que todos ellos se hallaron seguros en la tumba sin fondo cavada por Eshu.

Una vez que el último conspirador se hallaba en el hueco, Eshu lo selló como si allí no hubiera sucedido nada. Fue así como los conspiradores desaparecieron de vista, sin que quedara el más leve indicio de lo que les había sucedido. Desde ese día, ORUNMILA ordenó que quienquiera que vaya en busca de salvación a un santuario, lo deba hacer con el corazón limpio debido a que los perversos pudieran no regresar vivos.

Poco después, hubo una barahúnda total en OYO cuando muchas familias comenzaron a buscar a sus esposos, hijos y familiares perdidos. El pueblo decidió ir en busca de adivinación en masa. Nuevamente fueron a buscar a OJUANI MEJI, quién después de la adivinación, reveló que el Rey de la Muerte había enviado mensajeros para secuestrar a todos aquellos que regresaran del santuario y que tuvieran malas intenciones.

Les reveló que fue a causa de esa visión que él les había dicho que antes de partir hacia el santuario ofrecieran un chivo al Ifá de él, para apaciguar al Rey de la Muerte, y un macho cabrío a Eshu para alejar el peligro, pero ellos no regresaron para llevar a cabo el sacrificio. También les aconsejó que el sacrificio todavía había que hacerlo para poder comprar las vidas de aquellos que a estas alturas estaban demasiado atemorizados para abandonar el santuario.

Los sacrificios fueron hechos rápidamente y fue sólo entonces que Eshu aclaró el camino para los festejadores que quedaban en el santuario, que querían regresar a salvo a sus casas.

Cuando la ventisca paso, OJUANI MEJI hizo una gran comida, donde festejó con un canto en alabanza de los sacerdotes que adivinaron para él en el Cielo. Así:

A los ancianos de OYO se les dijo que hicieran sacrificio,
Pero ellos lo ignoraron.
A mí se me dijo que hiciera un sacrificio similar,
Yo escuché e hice el sacrificio.
Yo tropecé y sobreviví,
Porque hice el sacrificio.
Otros tropezaron y murieron,
Porque no hicieron sacrificio.
Aquellos que hacen sacrificio,
De manera infalible reciben la salvación.

LA EXPERIENCIA DE OJUANI MEJI COMO COMERCIANTE.

Su primera prueba como sacerdote de Ifá lo impresionó tanto que pensó en dejar la práctica y dedicarse a una vocación menos contradictoria. Él estaba sorprendido por la enemistad engendrada por el éxito y los logros alcanzados mediante el arte y la práctica de Ifá, y decidió limitar sus actividades al comercio con el siguiente poema:

GBI KODO LEGUNMAJA
GBA AGHEN MU BO RI
UMA SHO LUGOBODO
JOGUN FE MAYA
JA AYO JERE TUMODON

El se encontraba comerciando con la divinidad del agua, pero como no había hecho los preparativos adecuados antes de embarcarse, sus esfuerzos fallaron de manera desastrosa y perdió todo su dinero, quedando profundamente endeudado. Entonces se acercó a la cotorra en busca de ayuda, pero la cotorra le dijo que él también estaba endeudado hasta el cuello. La cotorra le propuso que, como nadie nunca accedía a dar ayuda financiera a los deudores, ellos debían ambos comenzar a practicar el arte de Ifá. Decidieron irse de OYO y dirigirse a otro pueblo donde no los conocieran.

OJUANI MEJI tenía un jabón de buena suerte que no lo ayudaba en sus actividades de comercio. Sin embargo, cuando se los daba a otros para que lo usaran, resultaba completamente eficaz y aquellos que lo utilizaban regresaban a expresarle su gratitud, con abundantes regalos. Su asociación con la cotorra buenos resultados y juntos pudieron ayudar a varias personas y prosperar en sus actividades comerciales. Es por esto que se dice que un médico puede curar a otros pero no a sí mismo.

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