Yemayá: Significado, Historia y Atributos de la Orisha del Mar

Yemaya

Yemayá es la Orisha del mar y una de las grandes madres del panteón yoruba, venerada ampliamente en la tradición religiosa afrocubana. Representa la maternidad, la fertilidad y el origen de la vida, siendo protectora de sus hijos y dueña de las aguas. Su culto expresa la fuerza creadora que sostiene la existencia y garantiza la continuidad del mundo.

AtributoDetalle
NombresYemayá, Yemojá, Yemoja, Iemanjá.
Función dentro del panteónMadre de los Orishas, protectora del hogar y fuente de vida.
Atributos o potestadesEl mar, la maternidad, la fertilidad, la protección y el sostenimiento del hogar.
ColoresAzul y blanco.
Número7 y sus múltiplos.
DíaDomingo.
Celebración7 de septiembre en Cuba; 2 de febrero en Brasil y otras regiones de Sudamérica.
HerramientasAncla, timón, remos, media luna, abanico, campana y elementos marinos.
OfrendasFrutas, melón, sandía, arroz, pescados, flores y otros adimuses de su agrado.
SaludoOmío Yemayá.
SincretismoVirgen de Regla.

¿Quién es Yemayá?

¿Quién es Yemaya?

Yemayá es una de las Orishas más importantes del panteón yoruba y una de las deidades más veneradas dentro de la Regla de Osha y las tradiciones afrocubanas. Se le reconoce como madre de muchos Orishas, protectora de sus hijos y señora de las aguas. Su presencia está ligada al origen de la vida, la fertilidad, la gestación y al principio maternal que sostiene la existencia.

Dentro de la tradición yoruba y de las religiones de la diáspora, Yemayá no representa solo el mar como espacio físico. Su culto expresa una comprensión mucho más profunda:

  • La maternidad como fuerza creadora.
  • La nutrición como continuidad de la vida.
  • La protección como deber sagrado.

Por esta razón, se le invoca constantemente en asuntos relacionados con el embarazo, la familia, la salud del vientre, los enemigos espirituales, el desorden dentro del hogar y la estabilidad del sustento diario.

El símbolo de la abundancia

Uno de los símbolos más fuertes asociados a Yemayá es el de sus pechos, entendidos como emblema de abundancia, alimento y desarrollo. A través de ellos se expresa una idea fundamental dentro de su culto: la vida no solo nace, también necesita ser sostenida, alimentada y protegida.

En esa imagen se resume buena parte de su poder. Yemayá no es solo la que da origen; es también la que preserva la continuidad de la existencia.

“Yeye Omo Eja”: la madre de los peces

Su nombre refuerza esta identidad profunda. La expresión “Yeye Omo Eja”, vinculada a Yemayá, suele traducirse como “madre de los peces”, título que la relaciona directamente con el agua, la fertilidad y el misterio del origen de la vida.

Por eso, cuando se le reconoce como madre de muchos Orishas o como madre universal, no se trata de una metáfora devocional, sino de una afirmación coherente con su lugar de autoridad dentro del pensamiento yoruba y afrocubano.

¿Qué simboliza Yemayá? El principio de la maternidad universal

Imagen de Yemaya Orisha del Mar

Dentro del pensamiento religioso yoruba y de las tradiciones de la diáspora, Yemayá representa la maternidad universal, la protección del hogar y la inmensidad de las aguas como fuerza viva que sostiene la existencia. Su presencia no se limita a lo sentimental, sino que se manifiesta a través de cuatro grandes pilares:

  • Maternidad activa y poderosa: Encarna el principio femenino de la creación, como fuerza que gesta, nutre y sostiene la vida. Es una madre que protege, alimenta y organiza, pero que también corrige con severidad cuando es necesario para preservar el orden del mundo y la estabilidad de sus hijos.
  • La dualidad del mar: Su carácter se refleja en el movimiento de las aguas que gobierna. Puede mostrarse serena y envolvente, pero también impetuosa y arrolladora frente a las amenazas repentinas. No es una deidad blanda; es una madre antigua, firme y respetada dentro del equilibrio natural y espiritual.
  • Sustento y producción material: Se la reconoce como fuente de supervivencia y abundancia. Su bendición alcanza a quien trabaja, a quien sostiene su hogar y a quien necesita estabilidad para garantizar la continuidad de su existencia. Desde esta perspectiva, Yemayá protege tanto el alimento como el desarrollo y la permanencia de la familia.
  • Defensa espiritual (la madre guerrera): En el plano espiritual, es una fuerza de resguardo frente a enemigos visibles e invisibles. Se le invoca en situaciones de brujería, conflictos espirituales y enfermedades relacionadas con el vientre, demostrando que posee la autoridad y la ley necesarias para pelear por los suyos cuando el camino se cierra.

Las raíces de Yemayá en África (Nación Yoruba)

Para comprender mejor a Yemayá, es fundamental mirar su trasfondo africano dentro de la tradición yoruba, donde su culto se vincula estrechamente al agua como fuente de subsistencia, protección y organización de la vida social. En ese contexto, Yemayá no aparece únicamente como una deidad marina en el sentido popular actual, sino como una potestad ligada a la fertilidad, al sostenimiento del linaje y a la continuidad de los pueblos.

Yeye Omo Eja («Madre de los peces») es una expresión que resume su relación con el origen de la vida y con las comunidades asentadas en regiones ribereñas y costeras cuya economía dependía de la pesca. Por eso fue entendida como fuente de desarrollo social y estabilidad colectiva, además de madre protectora.

Entre los pueblos Egba de la región de Abeokuta, la veneración a Yemayá alcanzó una centralidad notable. Allí se la consideraba un vínculo poderoso entre la comunidad y Olodumare, lo que explica por qué su culto conservó tanta fuerza después de la diáspora. Las poblaciones que llegaron a América no trajeron una figura secundaria, sino una de las grandes potestades religiosas de su mundo original.

Las tradiciones también la relacionan con el río Ogun y con territorios como Nupe, Erinlé, Egbado, Takua y Shaki. En cada uno de estos espacios fue conocida por nombres o caminos específicos como Okoto, Asesú, Okuté, Awoyó y Mayelewo, lo que demuestra la amplitud de su culto y su adaptación a las distintas experiencias del agua dentro del territorio yoruba.

En Shaki aparece además el nombre Somu Gaga, “la de las tetas grandísimas”, expresión que subraya su vínculo con la nutrición, la abundancia y el sostenimiento de la vida. África no muestra una Yemayá distinta a la del Caribe, sino la raíz profunda de su maternidad y de su potencia acuática dentro del pensamiento religioso yoruba.

Yemayá en la Regla de Osha (Santería cubana)

En la diáspora afrocubana, la identidad africana de Yemayá no desapareció, sino que se reorganizó dentro del sistema religioso conocido como Regla de Osha. En este proceso, el mar se convirtió en su dominio más visible, consolidando su carácter como madre protectora del hogar, del linaje y de la continuidad de la vida.

Dentro de la tradición afrocubana se considera que Yemayá gobierna la superficie de los mares, mientras comparte con Olokun los misterios profundos de las aguas. Esta relación no implica equivalencia entre ambas potestades, sino una complementariedad dentro del equilibrio espiritual del mundo acuático.

Su vínculo con otros Orishas refuerza su lugar central dentro del panteón. Junto a Oshún se la reconoce como fuente de riqueza y desarrollo; con Shangó mantiene un vínculo maternal especialmente fuerte; y con Orúnmila aparece asociada a episodios de gran importancia dentro del corpus religioso.

Uno de los relatos más conocidos afirma que Yemayá fue la primera mujer de Orúnmila y que, al intentar apropiarse del secreto del opelé, Olofin dispuso que adivinara mediante el eridilogún. Este episodio refleja su inteligencia, su curiosidad espiritual y su capacidad para asumir responsabilidades rituales dentro del orden religioso.

Dentro de la Regla de Osha, Yemayá simboliza perfección, laboriosidad, salud, servicio y capacidad de sostener la vida material y espiritual de sus hijos. Por eso es entendida como una madre que protege, organiza, resiste y sostiene, no solo el nacimiento de la vida, sino también su permanencia dentro del mundo.

Características de Yemayá: la dualidad de las aguas

Yemayá posee un carácter profundo y cambiante, reflejo directo de las aguas que gobierna. Esta dualidad no es una contradicción, sino la esencia misma de su naturaleza. Es madre, pero no débil; protectora, pero no permisiva; sabia, pero no pasiva. Su grandeza se manifiesta a través de los siguientes matices:

  • La dualidad de su carácter: Puede mostrarse serena, dulce y protectora, pero también fuerte, impredecible y feroz. A veces aparece alegre y llena de movimiento; otras, reservada, severa y difícil de descifrar.
  • Sabiduría y conocimiento ritual: Se la describe como una mujer virtuosa, inteligente y conocedora de las artes mágicas y espirituales, cuya profundidad no puede reducirse a una sola imagen dentro del culto.
  • Rasgos guerreros: Su maternidad no es sentimentalismo vacío. Yemayá puede cazar, nadar, manejar puñales y machetes. Pelea por sus hijos, defiende su orden y responde con firmeza ante enemigos o injusticias.
  • Laboriosidad y sustento: Está vinculada al comercio, la producción y el conocimiento práctico. La madre verdadera no solo ama: organiza, administra, alimenta y sostiene la continuidad del hogar.

Atributos rituales de Yemayá

Los atributos rituales de Yemayá expresan su vínculo con el agua, la realeza espiritual y la protección maternal. No son simples adornos: cada uno condensa una parte esencial de su potestad dentro del culto.

Colores de Yemayá

Colores de Yemaya

El azul es su color principal y más representativo. No solo alude al mar, sino también a la protección, la calma, la intuición y el equilibrio espiritual. En menor medida aparece el blanco, asociado a la espuma marina y a la pureza de las aguas.

Collar e ildé

Collar de Yemaya

El collar sagrado de Yemayá suele elaborarse con cuentas transparentes alternadas de siete en siete con distintas tonalidades de azul. Sus pulseras o ildé también resaltan el azul y el uso de metal blanco, especialmente la plata, agrupados en múltiplos de siete.

Herramientas de Yemayá

Herramientas de Yemaya

Entre sus herramientas destacan el ancla, la media luna, la llave, el sol, los remos, el timón y las manillas de plata. También le pertenecen los caracoles, las conchas y los abanicos adornados con nácar. Estos elementos refuerzan su dominio sobre el agua, la orientación espiritual y la protección de sus hijos.

La sopera de Yemayá

Su sopera suele ser azul y se adorna con conchas, peces, barcos, redes y ornamentos plateados. Esta vasija concentra la simbología de su relación con el océano y con la riqueza espiritual contenida en las aguas.

Número, festividades y celebraciones de Yemayá

El culto a Yemayá está marcado por símbolos numéricos y fechas de gran devoción que varían según la región, pero mantienen intacta su esencia dentro de la tradición religiosa.

  • El número 7: Es su número sagrado y rige sus múltiplos. En el diloggún se vincula con el signo Oddi, reforzando su relación con la protección, la profundidad espiritual y los procesos asociados al vientre y a la gestación.
  • Festividad en la Regla de Osha (7 de septiembre): En Cuba, su celebración principal se realiza el 7 de septiembre, fecha relacionada con su sincretismo con la Virgen de Regla.
  • Celebración en Sudamérica (2 de febrero): En Brasil y Uruguay, su gran festividad pública ocurre el 2 de febrero, cuando miles de devotos llevan flores, perfumes y ofrendas al mar.
  • Bailes y toques de tambor: En sus celebraciones, Yemayá se manifiesta mediante una danza característica que reproduce el movimiento de las olas, pasando de la calma suave a la intensidad profunda del mar.

Hierbas sagradas (Ewe) de Yemayá

Las hierbas asociadas a Yemayá comparten finalidades claras dentro del trabajo ritual: fertilidad, armonía, protección, limpieza espiritual y restauración del equilibrio.

Entre las más representativas se encuentran la malanga, el berro, la verbena, la sábila, el romero, el mangle y la hierba mora, utilizadas en distintas obras destinadas a refrescar, proteger y sostener la vida.

Más que memorizar un catálogo botánico, lo importante es comprender la lógica de estas plantas dentro del culto: acompañan la acción materna y purificadora de Yemayá, especialmente en procesos relacionados con el vientre, la familia y la estabilidad espiritual.


Los caminos de Yemayá: facetas de la madre de las aguas

Yemayá no se manifiesta de una sola forma. Dentro del culto, su energía se expresa a través de distintos caminos o avatares, entre los que destacan Asesú, Okuté, Awoyó, Mayelewo y Achabá.

Esta diversidad no divide su identidad. Al contrario, confirma la amplitud de su potestad. Yemayá sigue siendo la misma gran madre de las aguas, pero cada camino revela una forma distinta de actuar dentro del mundo y dentro del culto, resaltando aspectos específicos de su poder:

  • Guerra espiritual: manifestaciones en las que defiende a sus hijos con firmeza frente a enemigos visibles e invisibles.
  • Profundidad de las aguas: caminos vinculados al fondo del mar, a las corrientes densas y a los misterios antiguos del océano.
  • Maternidad y firmeza: expresiones centradas en la protección del hogar, la estabilidad familiar y el mantenimiento del orden espiritual.
  • Dominios territoriales: vínculos con espacios específicos del agua, como la espuma de las olas, las costas, los arrecifes o las desembocaduras de los ríos.

Para comprender con mayor detalle cada una de estas manifestaciones, sus atributos y sus diferencias dentro del culto, puede consultarse la guía completa dedicada a los Caminos de Yemayá.


Patakíes y mitología de Yemayá: lecciones de sabiduría y poder

Pataki de Yemaya

La mitología de Yemayá ocupa un lugar central dentro de su culto porque revela no solo sus atributos, sino también su autoridad, obediencia ritual, carácter y jerarquía dentro del orden del mundo. Sus patakíes no son relatos simbólicos aislados: constituyen enseñanzas religiosas que explican cómo actúa su poder y de qué manera protege a sus hijos cuando estos caminan en obediencia.

Yemayá y el gobierno del mundo (Iwori Meyi)

El Odù Isalayé de Yemayá es Iwori Meyi. Un antiguo patakí relata que, cuando iba a comenzar un nuevo ciclo en la Tierra, Olofín reunió a todos los Orishas para determinar quién asumiría autoridad sobre el mundo.

Antes de acudir a la reunión, Yemayá consultó con Orúnmila, quien le marcó realizar ebó con un carnero, dos gallos, arena de mar y otros ingredientes, indicándole además que debía llevar la cabeza del carnero al encuentro. Yemayá cumplió exactamente lo orientado.

Cuando Olofín preguntó qué había traído cada Orisha, Yemayá fue la única que presentó una ofrenda concreta, y entonces Olofín declaró:

«Una cabeza trajiste; por lo tanto, cabeza serás en la Tierra».

De ese modo recibió potestad y reconocimiento dentro del orden del mundo.

Este patakí enseña que la obediencia a Ifá, el sacrificio correcto y la previsión espiritual colocan a la persona por encima de quienes actúan sin consulta ni fundamento.

Yemayá, Obatalá y el castigo a la soberbia

Otro relato importante muestra a Yemayá compartiendo casa con Obatalá y un mono que ambos habían acogido con bondad. Con el tiempo, el mono comenzó a llenarse de orgullo hasta faltar el respeto a Obatalá e intentar violentar a Yemayá.

Ella se defendió, acudió a Orúnmila para consultar su situación y, tras realizar lo indicado, el mono fue reducido y devuelto a su verdadera condición.

Este patakí advierte que la ingratitud rompe la protección espiritual y que quien desconoce la jerarquía termina perdiendo el lugar que había recibido. Aquí Yemayá aparece como madre protectora y guardiana del orden dentro de la casa religiosa.

Yemayá y Oshún: el orden de la maternidad dentro del mundo

Yemaya y Oshun

La relación entre Yemayá y Oshún aparece en distintos patakíes como expresión del equilibrio entre dos fuerzas femeninas fundamentales dentro del panteón.

Un relato tradicional cuenta que Oshún dejaba con frecuencia a sus hijos al cuidado de Yemayá mientras continuaba su camino. Con el tiempo, Yemayá puso límite a esta situación, recordando que cada Orisha tiene funciones y responsabilidades propias dentro del mundo.

Este patakí enseña que la maternidad es un principio de orden, permanencia y responsabilidad espiritual, y que sostener la vida exige autoridad y cuidado constante. Por eso Yemayá es reconocida como madre que cría, protege y organiza la continuidad de sus hijos dentro del mundo.

Yemayá y Olokun: las dos caras del océano

Yemayá y Olokun comparten una relación profunda con el agua y con el origen de la vida, pero no representan la misma potestad ni ocupan el mismo lugar dentro del equilibrio espiritual del panteón yoruba.

Yemayá (el mar vivo y cercano): Se vincula con la superficie del mar, el movimiento de las olas, la maternidad y la protección directa sobre sus hijos. Es una deidad que envuelve, nutre y sostiene la vida dentro del mundo visible.

Olokun (el abismo y el secreto): Domina las profundidades oceánicas, los misterios antiguos, la riqueza oculta y lo insondable. Representa el silencio primordial del océano y la fuerza contenida que habita en sus fondos.

Comprender esta diferencia es fundamental para no confundir sus dominios ni reducir la autoridad de Yemayá dentro del mundo de las aguas. Donde Yemayá protege desde la maternidad y la cercanía, Olokun gobierna desde el misterio y la profundidad. Ambas potestades se relacionan, pero sus funciones son distintas y complementarias dentro del orden espiritual.

Sincretismo religioso: Yemayá y la Virgen de Regla

El sincretismo: Yemaya y la Virgen de Regla

En Cuba, Yemayá fue asociada históricamente con la Virgen de Regla, en un proceso de sincretismo que permitió preservar su culto durante el período colonial.

La Virgen de Regla, entronizada en la bahía de La Habana y venerada como protectora de navegantes, facilitó esta identificación por varias razones fundamentales:

  • El dominio sobre el agua: Ambas figuras son reconocidas como protectoras de marinos, pescadores y viajeros del mar.
  • La iconografía: El uso del color azul en su representación favoreció la correspondencia simbólica entre ambas devociones.
  • El puente de continuidad religiosa: Este sincretismo no sustituyó a Yemayá. Funcionó como un medio de preservación espiritual que permitió mantener su culto dentro de un contexto de persecución y control colonial.

Por esta razón, el 7 de septiembre, día de la Virgen de Regla en el calendario católico, se convirtió en una de las fechas principales de celebración para Yemayá dentro de la Regla de Osha, sin que la Orisha perdiera su identidad propia ni su jerarquía dentro del panteón yoruba.

La devoción a Yemayá en América (Iemanjá)

La expansión del culto a Yemayá en América demuestra la fuerza con la que esta Orisha logró mantenerse viva y reconocible fuera de África, convirtiéndose en una presencia central dentro de múltiples tradiciones religiosas de la diáspora.

Iemanjá en Brasil y el Cono Sur: En Brasil y Uruguay, las celebraciones del 2 de febrero reúnen multitudes que acuden al mar vestidos de blanco y azul para entregar flores, perfumes, alimentos y embarcaciones simbólicas. Estas ceremonias expresan una relación viva con la madre de las aguas dentro del espacio público y comunitario.

El culto en el Caribe: En Cuba y en otras regiones del Caribe, los creyentes acuden a Yemayá en busca de protección, estabilidad, fertilidad, salud y defensa espiritual. Su presencia no permanece solo en los relatos antiguos, sino que continúa manifestándose como una fuerza maternal activa para quienes recurren a ella en momentos de necesidad.

Así, la devoción a Yemayá atraviesa fronteras geográficas y generaciones, confirmando su lugar como una de las potestades femeninas más universales dentro del mundo religioso afroatlántico.


Ofrendas a Yemayá (Adimú)

Las ofrendas a Yemayá están relacionadas con su naturaleza maternal, su dominio sobre el mar y su potestad sobre la gestación, la protección del hogar y la estabilidad de la vida familiar. Tradicionalmente se le presentan alimentos frescos, frutas y elementos vinculados al agua, la fertilidad y la continuidad de la existencia.

Entre los adimú más habituales se encuentran:

Ofrendas aceptadas (Adimú)Significado ritual
Sandía y melónRepresentan frescura, fertilidad y abundancia vinculada al carácter maternal de Yemayá
CocoElemento ritual de pureza y comunicación espiritual
PescadoSímbolo directo de su vínculo con el mar y la vida que nace en las aguas
TostonesOfrenda tradicional asociada al sustento, la estabilidad del hogar y la atención directa a la Orisha
Cochino fritoAdimú de carácter fuerte utilizado en atenciones especiales y ceremonias de mayor solemnidad
MelazaRelacionada con la dulzura del carácter maternal y la armonización del entorno familiar
Frutas frescasRepresentan abundancia, continuidad de la vida y bienestar del hogar
Flores blancas o azulesVinculadas a la serenidad, la pureza y el equilibrio espiritual de la madre del mar

Estas ofrendas suelen colocarse en recipientes blancos o azules, o presentarse directamente en el mar cuando la ceremonia lo permite.

Más importante que la cantidad es la forma en que se entrega la ofrenda, pues Yemayá responde a la limpieza, el respeto y la rectitud con que se le atiende.

En muchos linajes se recomienda evitar alimentos deteriorados, preparados con descuido o presentados sin autorización ritual, ya que toda atención a Yemayá debe hacerse con orden, serenidad y conocimiento religioso.

Saludo y oraciones tradicionales a Yemayá

El saludo más conocido y respetuoso para esta Orisha es ¡Omío Yemayá!, expresión que reconoce su autoridad como madre de las aguas y protectora de la vida.

Las oraciones dirigidas a Yemayá, heredadas en gran parte de los oríkì africanos, funcionan como un vínculo directo entre el creyente y su potestad espiritual. A través de ellas se solicita protección, salud, fertilidad y estabilidad para la casa y la familia.

Para realizar una plegaria completa conforme a la tradición, puede consultarse la guía dedicada a la oración a Yemayá, donde se desarrolla su invocación paso a paso.

¿Qué se le pide a Yemayá?

A Yemayá se le pide protección para la familia, estabilidad en el hogar y resguardo frente a enemigos visibles e invisibles, pues es la madre que sostiene la continuidad de la vida y defiende a sus hijos cuando el camino se oscurece.

Entre las peticiones más comunes dirigidas a esta Orisha se encuentran:

  • Salud del vientre y fertilidad: Se le ruega su amparo en procesos de gestación, protección del embarazo y fortalecimiento del linaje familiar.
  • Defensa espiritual de la casa: Se invoca su autoridad cuando existen enemigos, perturbaciones espirituales o trabajos de brujería que amenazan la estabilidad del hogar.
  • Sustento y firmeza material: Se solicita su ayuda para conservar el alimento, mantener el trabajo y sostener la continuidad de la familia frente a tiempos difíciles.

Por su naturaleza maternal, Yemayá no solo concede protección inmediata, sino que acompaña a sus hijos en los procesos donde está en juego la estabilidad de la vida y del hogar. Esta relación es especialmente visible en los hijos de Yemaya, quienes mantienen con la Orisha un vínculo directo de resguardo, guía y protección espiritual desde su nacimiento.


Preguntas frecuentes sobre Yemayá (FAQ)

¿Quién es Yemayá en la santería?

Yemayá es la Orisha del mar y una de las madres principales dentro de la Regla de Osha. Representa la maternidad universal, la protección del hogar, la fertilidad y el origen de la vida, siendo una de las potestades más respetadas del panteón yoruba en América.

¿Qué significa Yemayá en la religión yoruba?

El nombre Yemayá proviene de la expresión Yeye Omo Eja, que significa “madre de los peces”. Este título la identifica como fuente de la vida que nace en las aguas y símbolo de maternidad, abundancia y continuidad de la existencia.

¿Cuál es el número de Yemayá?

El número sagrado de Yemayá es el 7 y sus múltiplos. Dentro del diloggún, se relaciona con Oddi, signo vinculado al vientre, la profundidad espiritual y la protección materna.

¿Cuándo es la festividad de Yemayá?

En Cuba y dentro de la Regla de Osha, la festividad principal de Yemayá se celebra el 7 de septiembre, asociada históricamente a la Virgen de Regla. En Brasil y otros países de Sudamérica, donde se le conoce como Iemanjá, su celebración más multitudinaria ocurre el 2 de febrero.

¿Cuál es la diferencia entre Yemayá y Olokun?

Yemayá gobierna la superficie del mar, las olas y la protección visible de la vida. Olokun domina las profundidades oceánicas, los secretos antiguos y las riquezas ocultas del fondo del mar. Ambas potestades se relacionan, pero cumplen funciones distintas dentro del mundo de las aguas.

¿Qué protege Yemayá?

Yemayá protege el vientre, la maternidad, la estabilidad del hogar y la continuidad de la familia. También resguarda frente a enemigos espirituales, perturbaciones y trabajos de brujería, siendo una de las principales Orishas invocadas cuando la casa necesita firmeza y protección.


Referencias y lecturas sugeridas

Entre las principales obras utilizadas para el estudio del culto a Yemayá dentro de la tradición yoruba y afrocaribeña se encuentran:

  • Cabrera, Lydia. (1974). Yemayá y Ochún (Kariocha, Iyalorichas y Olorichas). Ediciones Universal.
  • Verger, Pierre. Notas sobre el culto a los Orishas y Voduns.
  • De Sousa Hernández, Adrián. (2005). Los Orichas en África. Una aproximación a nuestra identidad. Editorial de Ciencias Sociales.
  • Fatunmbi, Awo Falokun. (1993). Ifá y el Espíritu del Océano. Original Publications.
  • Sowunmi, Ifa Orilana Aworeni Odumola. (2009). La naturaleza de los Orisas. Rosebud Ediciones.
  • Águila de Ifá. (2015). Leonel Gámez Osheniwó. Enseñanzas de un Amigo, un Hermano, un Maestro. Águila de Ifá Foundation.
  • Raygoza, Román. (2016). Yemaya Madre de Todos. Grupo Pen mi A.C.
  • Ócha’ni Lele. (2012). Sacrificial Ceremonies of Santería. Destiny Books.

Mas sobre Yemaya:


Los Orishas Fundamentales:

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