Por que Orúnmila no baja a cabeza de ningún Awo

REZO: OYEKU DI ELERI NI GBOGBO ORISHA FINU NI OLOFIN KURU LATI NO GBOGBO ORISHA LERI GBOGBO KE KOWE LERI ELERI NI OMO ORUNMILA OSI ELERI NI OMO NIMU OLODUMARE MODUN KUESUN LE OLORDO IRE.

Ebó: Un gallo, 2 gallinas negras, dos palomas, tierra de la casa, tierra de los zapatos, bandera blanca, mucho dinero.

Historia.
Olodumare, que creó la Tierra y a todos los Orishas, criaturas creadas por él, les dio poderes y ashé. Pasado un tiempo y creyendo que había terminado su labor, pues a los distintos Orishas les había otorgado la virtud de poder con su respectivo astral, enviar a la

Tierra las radiaciones de forma tal que cada uno de ellos pudiera radiar al mismo tiempo a varias personas que fueran protegidas por aquel Orisha que enviaba las irradiaciones. Pero sucedió que cada una de aquellas personas irradiadas dejaban de ser como habían sido momento antes, para convertirse en un ser que al hablar decía cosas que ellos mismos ignoraban pues estaban poseídos por una divinidad montados de Osha.

Al principio de éste fenómeno producido en los seres humanos y no comprendido por los mismos, todo se desenvolvía normalmente, pero pasado un tiempo todo comenzó a cambiar al extremo que cada cuál se creyó superior al otro, comenzando las guerras, tanto armadas como la guerra basándose en conocimientos exteriores y esotéricos.

La guerra y la destrucción estuvieron a punto de diezmar a la humanidad pues cada cual se creía un Dios, de acuerdo con los conocimientos adquiridos. Un día, Olodumare mandó a Eshu a la Tierra para que la inspeccionara y le informara de las condiciones en que se encontraban sus moradores.

Eshu se dio a la tarea, pero al ver tanta envidia entre la humanidad, se dirigió a uno de aquellos que se tenían por sabios y le preguntó:  ¿Cuál es la causa de la guerra que existe en la Tierra?

Aquel individuo le contestó: Yo soy el hijo de Osanyin y él me ha concedido el poder de ser uno de los hombres más privilegiados que él tiene – por mi cabeza – por lo tanto, yo soy el que más sabe aquí en la Tierra, y la guerra es producto de la envidia que los demás me tienen.
A Eshu no le gustó la forma de aquel individuo y le contestó:  A Olodumare no le va a gustar la forma en que ustedes. se están comportando, pues él, como los Orishas, no aceptan como buena sus actuaciones, pues esa guerra no debía de haber comenzado, y por consiguiente no puede seguir. El hijo de Osanyin le dijo a Eshu: Pues yo soy Rey y no voy a permitir que nadie me destrone.

Eshu se fue molesto de aquel encuentro y continuó investigando entre los humanos, recibiendo de ellos casi la misma respuesta que la del hijo de Osanyin.

Eshu regresó ante Olodumare y le informó todo lo que había visto y oído en la Tierra. Este, después de escucharlo, meditó sobre todo y decidió enviar a los Orishas a la Tierra para que estos le hablaran a sus hijos, para que mejoraran su conducta.

Al primero que mandó fue a Obatalá, fracasando éste en su intento. Olodumare continuó mandando a los demás Orishas pero todos fracasaron y no quedándole más Orishas que enviar a la Tierra, buscó a Orúnmila y le dijo: -Ya he enviado a la Tierra a todos los Orishas para que la arreglaran, pero han fracasado. La situación es por causa de envidia y la maldad que allí existe. Ellos están enfrascados en una guerra que puede ser la causa de la destrucción de toda la Tierra, pues todo el que está poseído por la fuerza astral de un Orisha, se considera superior a los demás y como todos los Orishas han fracasado en su misión, es que ahora te envió a ti, para que arregles y termines la guerra.

Orúnmila le contestó: -Le prometo tratar de arreglar a toda la humanidad y bajaré a la Tierra a cumplir la misión, pero yo no bajaré ni montaré en la cabeza de ninguno de mis hijos mientras no termine la tarea que Ud. me pide. Olodumare le contestó: To Iban Eshu.

Nota: Esta es la causa por la cual Orúnmila no baja en la cabeza de ningún Awó ni Omofá.

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