Ika Rete (Ìká Ìretè)

Ika Rete (Ìká Ìretè) es un Odu que revela dolor en el pecho, enfermedades vergonzosas y envidias silenciosas. Advierte contra la tacañería, la lengua imprudente y el descuido del espíritu. Es el Odu #179 del Orden Señorial de Ifá y recuerda que quien se aprovecha del otro sin medida termina siendo víctima de su propio destino.
Análisis y Significado del Odu Ika Rete
Ika Rete es un Odu donde la suerte se mueve a través de actos muy concretos: así como a Orúnmila se le mandó a hervir el ñame y botar las cáscaras a la calle para que la fortuna lo encontrara, a los hijos de este signo Ifá les pide acción, disciplina y cumplimiento estricto de los ebó. Aquí no hay espacio para la tacañería espiritual ni para hacer las cosas a medias: quien escatima en sacrificios, en ofrendas o en compromisos, solo recibe fracciones de las bendiciones que está pidiendo.
En Ìká Ìretè hablan Ifá, Ori, Esu Odara, Aje, Egbe, Egungun y Opo; esto muestra que la persona puede alcanzar dirección, elevación, liderazgo y respaldo ancestral, pero solo si corrige el carácter y deja de ser testaruda, dura y desconfiada cuando se trata de obedecer a Ifá. Este signo pide tocarse el pecho con el puño derecho: es un recordatorio de que el verdadero combate está dentro, en el corazón, en la humildad y en la capacidad de reconocer el propio error antes de que la vida cobre la factura.
Aspectos Económicos
En lo económico, Ika Rete revela oportunidades de liderazgo, banca, leyes, mediación, manejo de dinero y trabajos donde se administra o se regula lo ajeno. No es un Odu de pobreza, pero sí de “fortuna inconclusa”: el dinero llega, pero se tranca si la persona es terca, orgullosa o demasiado avara.
Aquí actúa Aje, el espíritu de la riqueza, pero Ifá advierte que quien regido por Ìká Ìretè regatea los ebó, reduce las ofrendas o trata de “ahorrar” con lo sagrado, termina perdiendo más de lo que cree ganar. Se pide no ser duro ni con los demás ni con el bolsillo cuando se trata de cumplir con lo que marca Ifá.
“La avaricia empobrece más que la necesidad” Ìká Ìretè recuerda que quien retiene en exceso termina perdiendo más. El miedo a dar bloquea la abundancia, mientras que la generosidad abre caminos. Aferrarse a lo poco cierra el paso a lo grande; por eso, la tacañería espiritual provoca carencias más profundas que la propia escasez.
Este signo enseña que la suerte muchas veces está en acciones sencillas y obedientes, como el gesto de Orúnmila con las cáscaras de ñame: aparentan poca cosa, pero abren caminos. La clave económica de Ika Rete es la disciplina, el cumplimiento estricto de las recomendaciones espirituales y evitar el auto-sabotaje por testarudez.
Salud y Bienestar

En salud, este Odu habla directamente del pecho: infiltración pulmonar, hemoptisis, enfermedades respiratorias y ataques que comprometen la vida (“ataque de clancia”). También señala enfermedades del corazón, tanto físicas como emocionales, y dolencias que aparecen como vergüenza pública o estigma (lepra, elefantiasis, pian, epilepsia y otras dolencias que apartan socialmente a la persona).
Ika Rete muestra peligros de morir “entre dos luces”, es decir, en momentos de transición o descuido, y advierte que por causa de enfermedad (“intori arun”) no se puede prometer lo que no se puede sostener. Este signo recuerda que la salud no se protege con miedo, sino con obediencia y constancia: los ebó de sanación no se negocian, no se rebajan y no se posponen.
También habla de la mujer cuyo vientre se inflama y parece embarazo, pero es enfermedad; y de la mujer que puede perder la cordura después de un parto. Yemajá Ibu Maraiga se hace presente para cuidar aguas internas, matriz, embarazo y parto; pero exige respeto, sacrificios adecuados y no ignorar las señales del cuerpo.
Aspectos Religiosos
Espiritualmente, Ika Rete es un Odu de pruebas profundas. Aquí nace la ceremonia de Atefar donde se desata a Orúnmila y se hace el recorrido por las 16 tierras, lo que muestra que la persona regida por este signo tiene que pasar por procesos iniciáticos intensos, cambios de ruta y confrontaciones con su propio destino.
Es un Ifá que pide vínculo serio con Ifá y con los Orishas, no una religiosidad superficial. En este signo se revela una mujer Apetebí, que está destinada a casarse con un Babalawo o con alguien iniciado en Ifá; esto subraya la importancia de aliarse espiritualmente con personas comprometidas con la sabiduría de Ifá y no con parejas que rompan o desprecien ese camino.
Relaciones personales y Amor en Ika Rete
En el terreno del amor, Ika Rete es un Odu delicado. Habla de personas de dos caras, de relaciones donde la confianza se rompe por chisme, por hablar de más o por no saber guardar secreto. El proverbio “el pez muere por la boca” se cumple aquí en las relaciones: una palabra mal dicha, una confesión hecha a quien no corresponde o una traición de confianza puede destruir pareja, familia y amistades.
Ifá muestra que la mujer Apetebí de este signo necesita una pareja conectada con Ifá, que comprenda el peso espiritual de su destino. Casarse con alguien ajeno al camino, en Ika Rete, trae arrepentimiento, fortuna no consumada y relaciones llenas de reproches.
En el amor, este Odu exige cuidar el corazón, no solo en lo físico, sino en lo emocional: no jugar con los sentimientos de los demás, no usar el cariño como arma, ni mezclar orgullo con afecto. Las relaciones en Ika Rete se fortalecen cuando hay lealtad, discreción, respeto por los mayores y apoyo mutuo en los momentos de enfermedad o crisis.
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Descripción General del signo de Ifá Ìká Ìretè
Ika Rete es un Odu que prende fuerte a las personas y las pone a prueba en silencio. Ifá enseña aquí que “el pez muere por la boca”: la palabra mal usada, la indiscreción y el hablar de más pueden abrir la puerta a la envidia, a los enemigos ocultos y a enfermedades que se complican. Por eso, este signo advierte que no se debe revelar “el secreto con el que uno se salva” (ewe lamoye), porque en Ika Rete hay gente de dos caras, que sonríe de frente y traiciona por detrás.
Es un Ifá de cambios bruscos, de crisis internas y de climas emocionales intensos, donde la persona puede sentirse atacada, incomprendida o bajo presión constante.
¿Qué nace en el odu de Ifá Ika Rete?
- El ataque de clancia.
- La ceremonia de atefar en que se desata a Orúnmila y se hace el recorrido por las 16 tierras.
- Rosa, la mayor de las Yemayá de la tierra ebagdo.
Recomendaciones
- Salcochar el ñame y botar las cáscaras a la calle para atraer la suerte.
- Echar ewefa a Eshu-Elegba y botar lo restante a la calle; ofrecer de beber al primero que llegue.
- Preparar licor de güira (misma cantidad de güira y oñi) y tomar una cucharadita mañana, mediodía y noche para problemas del pecho.
- Tocarse el pecho con el puño de la mano derecha cuando aparece este Ifá.
- Limpiarse con una eku todos los días que marque Ifá, en nombre de Oluo-Popo y Agayú, y luego soltarla viva en la manigua.
- Dar chivo capón y lino del río a la mujer embarazada para que pueda parir.
Prohibiciones
- No decir el secreto con el que uno se salva (para evitar que el enemigo oculto venza).
- No ser testarudo (para evitar mala fortuna y muerte prematura).
- No ser demasiado duro o conflictivo en el país donde se vive (para evitar desprecio y humillación).
- No comer pescado con puré de ñame (para evitar fracaso y arrepentimiento).
- No ser avaro o tacaño (para evitar fortuna inconclusa y lamentos).
- No casarse con alguien que no esté iniciado en Ifá (para evitar fracaso y mala fortuna).
Refranes del Odu de Ifá Ika Rete:
- El pez muere por la boca.
- La avaricia empobrece más que la necesidad.
- Quien guarda su secreto, guarda su destino.
- Entre dos luces, quien no se cuida pierde el camino.
“Entre dos luces, quien no se cuida pierde el camino” advierte sobre los momentos de transición, donde la confusión y la vulnerabilidad son mayores. En esos instantes, la falta de atención o disciplina puede desviar el destino, recordándonos que la protección personal es esencial en tiempos inciertos.
Código ético de Ifá del odu Ika Irete:
- El Awó no dice con lo que se salva para que el enemigo oculto no lo venza.
“El Awó no dice con lo que se salva para que el enemigo oculto no lo venza” Ìká Ìretè resalta el valor del silencio estratégico. Lo sagrado y lo íntimo no se exponen, porque compartirlo debilita la protección espiritual. La discreción preserva el destino y neutraliza a quienes actúan desde la sombra.
Dice Ifa Ika Rete:
Tiene un pesar profundo que puede llevarlo a la enfermedad o incluso a la muerte. Ese dolor en el pecho, ese viento que siente correr del pulmón al corazón, no es algo menor: acuda de inmediato al cardiólogo y evite un infarto inesperado. Necesita vivir con calma, cargar el mundo con paciencia y buscar tranquilidad. También es urgente que se mude cuanto antes; quedarse donde está permite que sus enemigos sigan afectándolo.
Un Egun lo perturba y lo sigue, incluso dentro de su propio hogar. Tenga cuidado con lo que come, porque algo en su alimento le está haciendo daño sin que usted lo note. Se anuncian tres suertes para su vida, pero no se mueva a ningún lugar sin hacer ebó primero. Debe atender a Oshún o a Eshu-Elegbára.
Recibirá la visita de tres personas hambrientas; deles de comer, pues con ellas llega la fortuna. Pague lo que debe a los santos y atienda cualquier señal de enfermedad. Su enemigo vive frente a su casa, una mujer de tez colorada.
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Ebó del Odu Ika Rete – Obras para el Desenvolvimiento
Se pela un ñame, invocando a Eshu y rogándole asistencia. Al terminar, se recogen todas las cáscaras y se llevan a la calle: la mitad se deposita en la esquina derecha y la otra mitad en la esquina izquierda del hogar, colocándolas en el contén. Allí se llama nuevamente a Eshu-Elegbára y se le informa del trabajo, ofreciéndole gbogbo tenuyen de ñame. Luego se regresa a la casa y se salcocha el ñame, sin dejar que ablande demasiado para que conserve firmeza.
Con ese ñame cocido se elaboran tres bolas, mezclándolas con jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, obi motiwao, obi kolá y miel.
Se le da obi omi tuto a Elegbára, se enciende una vela y se presentan las tres bolas en un plato. Se le pide que abra los caminos y conceda el propósito del ritual, colocándole un poco de miel encima. Las bolas permanecen tres días frente a él.
Se prepara un omiero con itamorreal, prodigiosa, hojas de ñame, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, aguardiente, miel y tres pimientas de guinea, para que la persona se bañe.
Al tercer día, las bolas de ñame se colocan individualmente en papel de traza; con cada una se realiza sarayeye y luego se desechan en tres lugares distintos.
Al cuarto día se realiza un Ebó con: akukó fifún Eshu-Elegbára, abundante quimbombó, gbogbo asho, tela de araña de la casa, atitan bata, tierra de afuera, tierra de las cuatro esquinas, eran malú, miel, adie, trozos de jícara, un eyá tuto entero, eku, eyá, abiti, dos velas, obi seco y los demás ingredientes correspondientes.
Al quinto día, ya limpio Elegbára, se le da obi omi tuto a él y a Ogún, colocando primero frente a Elegua tres quimbombós crudos, y a Ogún gbogbo tenuyen quemado y caliente.
Rezo del Odu Ika Irete
IKA RETE OMO OLUSHE IRETE OMA ILEKE KIRI KIRI
BANLA ABANIYE BATITU. EURE, EYELE LEBO, KAFEREFUN
SHANGO, OGUN ATI OLOFIN. KAFEREFUN YALODE ATI OLOKUN.
Suyere (Canto)
SHANGO KOYA ONI YONTO
EJA ERU GBOGBO ERU LOPE EJA MOBA
SHANGO KOYA ENI YONTO.
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Patakies del signo de Ifa Ika Rete:
Nace el Ataque de Clancia

Yemayá vivía con Obatalá y quedó embarazada. Durante la gestación comenzó a sufrir fuertes alteraciones en su salud. El día del parto, mientras Obatalá comía pescado, escuchó el grito desgarrador de Yemayá y, del sobresalto, una espina se le atravesó en la garganta.
Yemayá no podía parir. Sus dolores se hicieron insoportables y empezó a tener violentas convulsiones (ataque de clancia). Obatalá, intentando ayudarla, luchaba también con la espina que lo ahogaba. Finalmente, la espina se destrabó y, después de mucho sufrimiento, Yemayá logró dar a luz a su hijo. Obatalá lo nombró Inle.
Nada más nacer, Inle salió corriendo de la casa hacia la costa. Al llegar a un lugar pantanoso, se lanzó al mar junto a su madre. Allí vivía Abita, otra hija de Yemayá, tan fea que se mantenía apartada del mundo. Ella recogió al niño, lo crió y, cuando él creció, terminó viviendo carnalmente con ella.
Yemayá permaneció en el mar. Cada vez que recordaba a su pequeño Inle, le sobrevenía un ataque de locura. Salía furiosa de las aguas buscándolo y arrasaba con todo lo que encontraba a su paso.
Se dice que aquí nació el llamado ataque de clancia: la mujer que, por las secuelas de un parto traumático, puede perder la razón.
Explicación y Enseñanza
Esta historia muestra cómo el sufrimiento no atendido —físico, emocional y espiritual— puede llevar a la locura y a la destrucción de todo lo que nos rodea. Yemayá, marcada por un parto doloroso y la pérdida de su hijo, queda atrapada en un dolor que no se elabora, solo se desborda.
El dolor profundo necesita ser atendido y canalizado, no ocultado. Cuando no se enfrenta el trauma, la mente y el corazón pueden romperse, afectando a inocentes y devastando el entorno. Ifá enseña que, ante el sufrimiento, hay que buscar ayuda, equilibrio y remedios espirituales antes de que la herida se convierta en locura.
Olofin no tenía paradero fijo

En la tierra Mayekun en Ifá vivía Awó Ikawayate, omo Ika Rete y omo Ozain. Él siempre limpiaba a la gente de aquella tierra con ashó funfun, abundante orí y mucho efún. Cada vez que trabajaba, llamaba a Obatalá, Òrìṣà funfun Orolú, quien le había enseñado ese secreto, y cantaba:
«Baba funfun jekuao, asho funfun Orolú baba jekuao».
Sin embargo, la gente de esa tierra no lo consideraba, ni siquiera los demás Awoses, porque a pesar de ser omo Ozain usaba pocas ewés en su trabajo.
En esa época, Olofin no tenía paradero fijo: iba de una tierra a otra consagrando a los omofa. Todos le daban de comer, pero nadie lo limpiaba. La sangre y las juju pegadas a su cuerpo le producían un mal olor tan fuerte que la gente solo se acercaba para resolver sus problemas y luego se alejaba. Por esa razón, Olofin vivía triste y no permanecía en ninguna tierra.
Un día, en Mayekun en Ifá, iban a consagrar a un omofa y comenzaron a llamar a Olofin:
«Baba Olofin ayagba Olorun iba leri Oba, Baba Tiyoko Baba en Ifá».
Olofin escuchó y se puso en camino. Pero, al llegar, su mal olor era tan intenso que todos los omofa huyeron y lo dejaron solo. Olofin salió llorando, lleno de vergüenza.
En el camino se encontró con Awó Ika Rete. Al reconocerlo, el Awó se arrodilló, le hizo moforibale y le dijo: «Agba kí lé, Olofin». Olofin respondió: «Ayé agba yare, Awó Ika Rete». Entonces el Awó le habló con sinceridad:
—Baba, a usted, igual que a mí, nadie lo considera. A usted, porque nadie lo limpia. Yo voy a bañarlo para que no tenga más ese olor desagradable.
Awó Ika Rete llamó a Ozain cantando:
«Awó Olofin elekemashire Awó wawa elekemashire Awó,
Ozain Oluwo ewe elekemashire Awó, wawa elekemashire Awó».
Ozain se presentó y le dijo:
—Aquí traigo todo lo que necesitas para bañar a Olofin.
Sacó 16 ewés de su apó (bolsa de viaje), todas de fuerte olor, y con ellas prepararon un omiero para hacer ebó misí a Olofin. Cuando estuvo listo, Ozain y Awó Ika Rete comenzaron a bañarlo, cantando:
«Olofin Ika Rete baba okogara wawe,
En Ifá Olofin iba Odu wawe».
Le pasaban el ou por el cuerpo para despegarle toda la juju y la eyerbale acumulada. Cuando terminaron de limpiarlo, Olorun comenzó a alumbrar con más claridad, y Olofin se puso muy contento. Abrazó a Ozain y a Awó Ika Rete y los bendijo.
Luego, Awó Ika Rete recogió todo lo que habían quitado del cuerpo de Olofin, lo enterró en un joro joro y se sentó a hacerle osodde. Salió Ika Rete como Odu tonyalé. Entonces Olofin dijo:
—Mis hijos en el mundo se están volviendo asiere (locos).
Le pidió eyerbale de dos eyelé funfun. Le indicó al Awó que se tocara la cabeza y luego volviera a bañarlo, colocando la lerí de un eyá tutú sobre el ou con el que lo había bañado.
Ozain le entregó erú, obi kolá, efún, obi edún, 16 velas y 16 ataré. Olofin le dijo a Awó Ika Rete:
—Ponte estos ashé en tu lerí.
El Awó obedeció y cantó:
«Ori laye Olofin, mori salú Olofin,
Mori mori ori kadi yeye Awó Ikawayate,
Ika Rete Odu ore en Ifá».
Olofin añadió:
—Deja eso tres días y luego come la eyelé al tercer día. Después lleva todo a Agba Eri Oké y llámame, que yo siempre te acompañaré, porque tú fuiste quien me bañó junto con Ozain. Ahora iremos a la tierra Mayekun en Ifá, porque allí mis hijos están asiere.
Awó Ika Rete le respondió:
—Así no vayas, padre.
Entonces lo untó con abundante orí y efún, lo vistió con ashó funfun y se pusieron en camino hacia Mayekun en Ifá, tocando agogo y cantando:
«Agogo oni Olofin, Awón Ifá olanlá».
Al llegar, fueron directo al Igbodún de Ifá y vieron que todos estaban mal, cantando:
«Afoyun bodún Onifé, afoyun bodún Orilè,
Awó omafoyun Olofin bodún en Ifá, afoyun bodún Orilè».
Todos se arrodillaron, asombrados de ver a Olofin tan limpio. Él les dijo:
—Esto solo lo hicieron Awó Ikawayate Ika Rete y Ozain. De ahora en adelante, en todo lo que se haga conmigo deberán estar presentes Awó Ika Rete y Ozain, porque son los únicos que tuvieron el valor de bañarme y vestirme.
Desde entonces comenzaron a considerar y respetar a Awó Ikawayate. Por eso Olofin viste ashó funfun y siempre lleva abundante orí y efún.
Explicación y Enseñanza
Este patakí muestra cómo incluso la máxima divinidad puede quedar olvidada y “sucia” cuando todos solo buscan recibir y nadie se ocupa de cuidar, limpiar y dignificar lo sagrado. Olofin simboliza el poder espiritual cargado de sangre, promesas y trabajos que nadie purifica.
Awó Ika Rete, despreciado por usar pocas hierbas, resulta ser quien verdaderamente entiende la limpieza profunda: no es cantidad de recursos, sino conocimiento, respeto y corazón. Ozain, dueño de las plantas, confirma ese poder.
- No desprecies al servidor humilde ni al sacerdote silencioso, porque puede ser quien sostenga realmente el equilibrio espiritual.
- No basta con “dar de comer” a lo sagrado; hay que limpiar, reparar y honrar, tanto a las deidades como a las personas que nos guían. Donde nadie quiere tocar lo impuro, ahí se revela el verdadero carácter.
Ika Rete Ifa Tradicional Nigeriano
ÌKÁ ÌRETÈ (Verso)
Ìká nÌká eléja
Ìretè nÌretè Oníwòó
Èjì gede làá gbóhùn àràn
A díá fún Òmùmùyín
Omo Aséyìin mòkín
Wón ní kó rúbo
Wón ní ó yáa lòó wa ilè
Kó bu oyin àti iyò sínú è
Kó wáá gbé orùn adìe sórí ilè tó gbé
Kó wáá sàdúà baba è
Kó wáá fi adìe òhún ju gbogbo ara è
Kó wáá gbé Orí adìe náà sínú è
Wón ní gbogbo nnkan è ní ó dùn
Ayé è bá dára
Ó bèrè sii lówó
Ó lórò
Baba wón dúó tìí
Wón gbè é
N ní wá n jó ní wá n yò
Ní n yin àwon Babaláwo
Àwon Babaláwo n yin Ifá
Ó ní béè làwon Babaláwo tòún wí
Ìká nÌká eléja
Ìretè nÌretè Oníwòó
Èjì gede làá gbóhùn àràn
A díá fún Òmùmùyín
Omo Aséyìin mòkín
Òmùmùyím dé ò
Omo Aséyìn
Baba wá gboyin
A sì gbóhùn.
Ifá desea que esta persona esté bien. Se le recomienda ofrecer sacrificio a su padre quien acepta un pollo por parte de él. Ifá le dice que cabe un pequeño hueco en la tierra y le eche miel y sal dentro del hueco. El deberá matar el pollo en el hueco y rezarle. Dice Ifá que es su padre quien lo ayudará a mejorar sus cosas. Si su padre está vivo, el deberá ir y darle un pollo vivo.
Ìká nÌká eléja
Ìretè nÌretè Oníwòó
Èjì gede làá gbóhùn àràn
Profetizó Ifá para Òmùmùyín
El descendiente de Aséyìin mòkín
Le aconsejaron ofrecer sacrificio
“Ve y abre un hueco pequeño en la tierra”
“Échale sal y miel adentro”
“Mantén el pollo sobre el hueco”
“Tu deberás rezar invocando al espíritu de tu padre allí”
“Usa el pollo para frotarlo por todo tu cuerpo”
“Después de esto, tu deberás matar el pollo allí mismo”
Ellos concluyeron diciendo: “Todas tus cosas serán endulzadas”
Su vida mejoró
El comenzó a tener riqueza
El era rico
Su padre estaba junto a él
Y lo ayudó
El comenzó a bailar y a regocijarse
Él estaba alabando a sus Babaláwos
Sus Babaláwos estaban alabando a Ifá
Él dijo que fue exactamente como sus Babaláwos habían dicho
Ìká nÌká eléja
Ìretè nÌretè Oníwòó
Èjì gede làá gbóhùn àràn
Profetizó Ifá para Òmùmùyín
El descendiente de Aséyìin mòkín
Òmùmùyín está de vuelta
El hijo de Aséyìn
Nuestro padre aceptó miel
Y escuchamos su respuesta.















Los signos más recientes están mucho más completos y no son tan literales ejemplo ogbe di me pareció excelente su extensión y vinculación a diferentes aspectos. Podrían ampliar este que es mi signo.? Muchísimas gracias
Ya esta actualizado.
Muchas gracias por la labor didáctica que hacéis en esta página. Ashé.