Juan Soldado patrono de los Migrantes

Juan Soldado

Juan Soldado es considerado un santo por la tradición popular. Venerado en la región noroccidental de México y el sudoeste de los Estados Unidos, aunque no reconocido por la iglesia católica. Adorado como el Santo de los Migrantes, patrono de los desesperados y de todos aquellos que desean cruzar las fronteras. Sus devotos se encomiendan a su ayuda para poder llegar a sus destinos.

¿Quién es Juan Soldado?

¿Quién es Juan Soldado?

Se trata de Juan Castillo Morales. Un hombre que nació en México, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, el 7 de septiembre de 1914, y fallece en Tijuana, Baja California, el 17 de febrero de 1938. Es conocido popularmente por ser apodado como «Juan Soldado», debido a que fue un militar, que formó parte del Ejército Mexicano, y que muere bajo sentencia de Ley de Fuga, siendo ejecutado en el cementerio de Tijuana, Baja California, luego de declararse culpable, por los delitos de violación y homicidio de la niña Olga Camacho Martínez.

Historia de Juan Soldado

Los acontecimientos que dan origen a la muerte de Juan Castillo Morales se inician el domingo 13 de febrero de 1938, cuando la niña de ocho años, Olga Camacho, fue encomendada por su madre para hacer unas compras en la tienda, para preparar la cena. Pero, Olga no volvería nunca a su hogar, luego de diecisiete horas de intensa búsqueda su pequeño cuerpo fue hallado desfigurado y ultrajado en un garaje abandonado.

A la par de este acontecimiento, durante las horas en las que se encontraba desaparecida la niña, el soldado raso Juan Castillo Morales recibió la orden de uno de sus superiores para que mandara a lavar su uniforme manchado de sangre. Luego de cumplir con lo encomendado, Juan se dirigió a su casa, a la que llegó con su uniforme también cubierto de sangre, razón por la que pidió a su mujer que lo limpiara.

Este hecho, fue una de las razones principales por las que Juan Castillo fue inculpado por lo sucedido a la niña Camacho. Cabe destacar, que no hubo juicio y tampoco profundas investigaciones. Desde el momento en el que Juan fue señalado de ser el responsable de ese horrible suceso se convirtió en objeto del odio colectivo que venía condensándose por razones políticas y sociales desde hacía meses en la ciudad, siendo sentenciado a ser asesinado por sus propios compañeros de armas.

Él mismo se declararía culpable luego de horas de interrogatorio, en las que solo se tenían pruebas circunstanciales en su contra, hasta que se presentara una mujer que manifestaba ser su concubina, alegando que justo el día en el que desapareció Olga Camacho, Juan Castillo Morales, se presentó es su casa con su ropa manchada de sangre, se la quitó y le pidió que la lavara.

Además, llevó las prendas de vestir cuyas fibras coincidían con las recolectadas en las uñas de la niña asesinada. Luego de esto, Juan Castillo Morales, terminó por aceptar su participación en el hecho, relatando según testigos que después que la niña salió de la tienda le golpeó en la cabeza con una pierda, razón por la que comenzó a sangrar; de inmediato la llevó hasta los establos que quedaban en la zona posterior del cuartel militar donde la violó, luego la mató. Finalmente, la llevó hasta el garaje donde le cortó el cuello con un trozo de vidrio. ​

Su declaración se filtró y la población reclamaba que le permitieran lincharlo, dando inicios a protestas que terminaron en disturbios, siendo incendiada la jefatura de policía y la oficina de gobierno de la ciudad. De hecho, hubo gran cantidad de detenidos por la revuelta.

La policía local se desentendió del caso alegando que al tratarse de un militar correspondía a la institución castrense el manejo de las actuaciones legales correspondientes. Por ende, el comandante de la plaza militar, el general Contreras, fue el encargado de liderar las diligencias una vez fueron presentadas las evidencias recolectadas por la policía local y por el personal del departamento de investigaciones estadounidense FBI, que apenas estaba en sus inicios, a cargo del agente William Menke.

Se llevó a cabo un juicio militar sumario a Juan Castillo Morales y debido a la gravedad de los hechos y a su inminente confesión, fue encontrado culpable y sentenciado a muerte por el tribunal militar. La ley de fuga fue la figura que se utilizó para ejecutarlo por la comisión de los crímenes.

Esta pena consistía en un tipo de ejecución extraoficial e ilegal muy común en México durante el porfirismo y la época de la Revolución mexicana. Consistía aparentar un intento de huida por parte de un detenido para alegar que, ante la situación, había resultado herido de muerte el custodiado.

La diferencia en el caso de Juan, fue que, en lugar de llevarlo a un lugar reservado y discreto, fue ejecutado en el cementerio de la ciudad, lugar al que fue trasladado y sobre una loma se le dio la orden de que corriera por su vida.

Previamente, dos grupos conformados con siete hombres armados con rifles y dirigidos por un oficial estaban apostados al final de la pendiente. Usualmente, se utilizaría un solo grupo para la ejecución, pero, no se quería correr riesgo de que sobreviviera Juan Castillo Morales.

Juan no se encontraba seguro de seguir la orden que había recibido, escapar significaba el fin de su vida, aun así, lo intentó, saltando entre tumbas y alambres de púas que bordeaban el camposanto, recibió varias ráfagas de disparos, de las que logró levantarse a duras penas, siendo alcanzado por más disparos que finalmente, lo dejaron tendido en el suelo boca abajo, hasta que una tercera ráfaga de balas acabó con su último aliento de vida.


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Leyenda de Juan Soldado

Leyenda de Juan Soldado

A solo meses de la muerte del soldado raso Juan Castillo Morales comenzaron a circular los testimonios que alegaban haber recibido sus milagros, pasando a ser identificado como: Juan Soldado.

Sus nuevos devotos alegaban que Juan era un mártir en su historia, pues, había sido acusado falsamente, por lo que era posible conseguir su ayuda a nivel espiritual, siendo intercesor en casos usualmente desesperados, relacionados con problemas de salud, familiares o cuando se necesitaba ayuda más allá de la terrenal para poder realizar el cruce fronterizo por parte de los inmigrantes mexicanos indocumentados.

Esta divergente interpretación de los hechos relacionados con Juan Castillo Morales ocurre debido a ciertos factores que permitían poner en duda la veracidad de los acontecimientos, dando origen a la leyenda de Juan Soldado.

Sus seguidores se basan en que el contexto perjudicó enormemente la investigación de los hechos. Para la época, Lázaro Cárdenas se desempeñaba como presidente de México, iniciando una guerra en contra de los casinos que, especialmente, en Tijuana, tuvo más impacto que en otras partes del país.

Casualmente, o no, la niña víctima de asesinato era hija de uno de los principales líderes sindicales de las actividades de los casinos. Por esta razón, se creía que había un móvil político tras el crimen, con la finalidad de intimidar a estos dirigentes contrarios al gobierno, donde Juan, siendo un soldado raso, resultaría forzado a culparse por presiones del capitán al mando de la guarnición militar. En efecto, la mujer que alegó ser la esposa de Juan Soldado, solo fue vista en esa oportunidad y luego desapareció sin dejar rastro.

Otro hecho que llama la atención es que la ejecución fuera programada de forma pública, a pesar de que aquellos actos eran ilegales, sin embargo, fueron llevados a cabo con total impunidad. Además, pautados en horas de la mañana para que la prensa pudiese difundir con mayor efectividad lo sucedido.

En Chile

Casualmente, en la cultura popular chilena se tiene conocimiento de un espíritu llamado Juan Soldado. Su leyenda cuenta que se trata de un hombre bien parecido, de origen humilde, cuyo nombre de pila era Juan. Se cree que era originario de la población de La Serena, ubicada en las adyacencias de la ciudad de Coquimbo, en la provincia de Elqui.

Este personaje, se enamoró perdidamente de la hija de un rico y poderoso cacique de la zona que, debido a su clase social se oponía por completo a esa relación. Sin embargo, Juan y su amada se atrevieron a desafiar a su padre, organizando una boda en secreto. El día en que se iban a casar, el padre de la novia marchó en dirección al pueblo de La Serena jurando que los mataría a ambos en cuanto los encontrara y, además, destruiría todo el poblado.

Justo en el momento en el que el acaudalado hombre realizó su juramento, de una forma inexplicable el pueblo y sus habitantes desaparecieron, sin que hombre pusiese encontrarlos y cumplir con su objetivo.

Existe otra versión sobre la historia de Juan Soldado que cuenta de la existencia de un hombre llamado Juan Díaz, que alegaba haber sido soldado de don Juan José de Austria (hijo bastardo de don Felipe IV con la actriz María Inés Calderón, conocida como: la Calderona). Un día, dos opulentos hombres se burlaron de su historia y su pobreza y, se cree que en represalia éste los mató y luego escapó. Transcurrido varios meses el cuerpo inerte de Juan apareció sobre una loma del pueblo envuelto en hábitos eclesiásticos. Se estima que esta fue la forma en la que el exsoldado redimió su pena.

En España

De igual forma, existe una leyenda que nombra a un espíritu como Juan Soldado en España. En esta oportunidad se refiere a un hombre que, efectivamente, sirvió al rey por 24 años, y luego de ese tiempo fue despedido. Para compensar su tiempo de servicio se le otorgó una libra de pan y seis maravedís.

A pesar de ser muy poco lo recibido, Juan Soldado compartió lo que tenía con dos hombres que se cruzaron en su camino. Dice la leyenda que aquellos desconocidos eran Jesús y San Pedro. Ante este acto de generosidad, Jesús y Pedro le dijeron a Juan que le obsequiarían lo que quisiera siempre que su recompensa la colocara a su morral.

Entonces, Juan utilizaba la frase «al morral» para obtener sus deseos. Más tarde, pactó con el espectro de un hombre rico, quien le heredaría su fortuna. Esto molestó a la Iglesia y a Lucifer, porque no podía alcanzar el alma de Juan.

Por ello, Lucifer intentó atrapar a Juan Soldado, quedando prisionero en la mochila, gracias a que para zafarse de ese lío Juan utilizó su frase «al morral». Aprovechando su posición Juan Soldado lo golpeó y, por esto, las fuerzas del mal resolvieron que no entraría nunca en el infierno.

Cuando llegó la hora de su muerte, Juan Soldado trató de entrar al cielo. Pero, San Pedro, sabía que había hecho un pacto con un espectro para obtener su fortuna y le negó la entrada. Por lo que Juan, utilizó su frase «al morral» atrapando a San Pedro en su bolsa, hasta que este le garantizara que le permitiría entrar.

Imagen de Juan Soldado

Imagen de Juan Soldado

Al describir la imagen de Juan Soldado es necesario aclarar en primera instancia que la imagen que se suele venerar en su mausoleo no coincide con la fotografía con la que se documenta su identidad.

En la imagen popular que se utiliza para su culto se puede observar un joven vestido con indumentaria militar correspondiente a su época, que se ubica al lado de una mesa donde reposa una cruz en la que yace Cristo crucificado. Esto hace que de manera indirecta se asocie a Juan Soldado con el cristianismo, y sus creencias.

En realidad, el rostro original de Juan Castillo Morales es uno totalmente distinto. Esto sucede, porque la iconografía de Juan Soldado se trata de una representación idealizada del personaje venerado por la comunidad. En algunas oportunidades es presentado con uniforme de soldado raso y en otras, portando insignias de oficial.

Culto

Tumba de Juan Soldado

Debemos recordar que Juan Castillo Morales fue ajusticiado frente a más de mil personas. Esto causó una efecto en la sociedad que no estaba acostumbrada a presenciar este tipo de acontecimientos de primera mano. Aunado a ello, la realidad del contexto en el que transcurría la época, ante el descontento social y político de la ciudad se origina su culto, bajo un ambiente de desconfianza de las instituciones y sus actuaciones.

Es por eso que los seguidores de Juan Soldado sostienen que este solo fue un mártir de la corrupción y los intereses políticos del momento, al igual que muchos lo han sido durante la historia, lo cual, según sus perspectivas, lo faculta para ayudar espiritualmente a otros que se encuentran en circunstancias igualmente desesperadas.

En la actualidad, en el antiguo cementerio de Puerta Blanca existe dos capillas a nombre de Juan Soldado. Se cree que, en la primera capilla, es donde se encuentran sepultados los restos de Juan; en la segunda, solo se le rinde tributo. Sin embargo, ambas son lugar de culto donde acuden los devotos del espíritu de Juan Soldado para pedir su ayuda para ingresar a Estados Unidos, o también algunos que se dedican al tráfico de personas en la frontera.

En estos lugares del camposanto se puede observar gran cantidad de exvotos y cartas de agradecimiento por los favores o milagros recibidos, así como, lápidas, veladoras, fotografías de quienes piden su auxilio para poder migrar, entre muchos otros agasajos.

Oración a Juan Soldado

Oración a Juan Soldado

«Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo, tres divinas personas, un solo Dios y una esencia pura y verdadera. ¡Oh Divina Providencia! Infinito y misericordioso amor que no se extingue, poder supremo que nos acompaña con su gracia, colmándonos de incontables milagros e indulgencias a nosotros tus hijos, así como, a nuestro querido hermano y guardián Juan Castillo Morales, redimido por la sangre de Cristo.

En el nombre de Dios Todopoderoso, por tu inmensa caridad Padre, invoco al espíritu de Juan Soldado, esperando contar con tu incalculable benevolencia, porque desesperados son mis motivos y urgente es mi causa, por eso clamo tu gracia Señor Nuestro.

¡Oh Juan Soldado!, cierto es que, mi corazón desborda de fe en tu ánima, por eso me atrevo a implorar tu apremiante ayuda. A tus manos trabajadoras, mártires y dedicadas a la ayuda de tus hermanos más necesitados, hoy encomiendo mi causa, pues, con todo respeto vengo a confiarte todas las preocupaciones que ahora mismo me agobian y atormentan, tanto espiritual como físicamente.

Querido Juan Soldado, te suplico que no abandones mi causa, pues, la esperanza que tengo está puesta en tu firme intercesión ante Dios Todopoderoso, porque eres un buen mensajero de tus devotos, y te empeñas con fervor en solucionar las desventuradas situaciones que atravesamos en esta vida llena de tribulación.

Observa atentamente Juan Soldado, que nobles son mis deseos. Sabes tú muy bien de las maldades y malas intenciones ocultas en los seres humanos, pues, víctima fuiste de la trampa y de la difamación. Puedes ver con claridad que no hay oscuridad en mi corazón, solo una necesidad de llegar hasta mi objetivo (hacer petición).

Aun así, dejo a tu juicio y sobre todo al de Dios Padre, si son apropiados mis deseos, y siendo convenientes a la dignidad y la gloria de Dios Nuestro Señor y a la tuya en particular, entonces, que sea materializada mi imploración.

Confío en que te darás cuenta, tú mi respetado hermano Juan Soldado, que mis pretensiones están carentes de caprichosas intenciones y alejadas de todo tipo de maldades, yo, humilde y respetuosamente lo que aguardo es poder alcanzar tu misericordioso apoyo para aplacar la desafortunada situación que por más que intento, no puedo solucionar.

Hermano, amigo, querido Juan Soldado, hoy te suplico insistentemente que no eches al abandono mis oraciones, te pido que no me desatiendas, porque tu protección es un apoyo que me da aliento en esta complicada prueba de la vida.

En paz y calma te entrego mi confianza y fe, porque me entrego en tu disposición piadosa, y a tu diligente intercesión ante Dios. Contando con tu ayuda desde ahora mismo te prometo mantenerme siendo uno más de tus incontables devotos, dando a conocer tu nombre donde quiera que me encuentre, y alabando tus virtudes adornadas por la gracia del Señor.

A Dios gracias le damos hoy y por los siglos de los siglos, por permitir que las almas de sus hijos nos asistan ante la tribulación. Amén».


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